Estoy investigando cómo las marcas personales dejan de ser solo presencia digital, reputación o contenido bonito en redes, y se transforman en verdaderas empresas digitales.

En lo que va de mi investigación voy entrevistando a 9 empresarias.

Y te quiero contar de 3 caminos distintos con un punto de inflexión bastante parecido.

Una de las empresarias que entrevisté empezó el camino de su marca personal vendiendo waffles proteicos mientras trabajaba como diseñadora de interiores. Su primera meta no era hacerse conocida. Era que los waffles le pagaran el sueldo para poder comprarse su tiempo de vuelta. Es decir, su foco estaba totalmente puesto en la rentabilidad y la base económica que su proyecto necesitaba, y esa visión la llevó a moverse con la madurez de una empresaria aunque casi nadie en su entorno cercano entendiera muy bien lo qué estaba haciendo.

Otra mujer increíble decidió que no quería volver al mundo corporativo. Que ese no era su lugar y que se haría 100% responsable de crear el negocio que le permitiera vivir bajo sus propios términos y condiciones. Como construir su propia empresa dejó de ser algo que podía probar “a ver qué pasaba”, empezó a tomar decisiones con otro nivel de compromiso: su tiempo, su enfoque y su forma de moverse se alinearon con lo que esa elección le exigía.

Y otra empresaria entendió algo clave desde muy temprano: nadie le debía su atención. Podía construir una web preciosa, tener algo valioso entre manos y aun así pasar completamente desapercibida, y en vez de interpretar eso como una injusticia, asumió la responsabilidad de hacer que la gente viera el valor de su trabajo. Desde esa mentalidad decidió lanzar su página web con una campaña de activación offline (y digital) que le costó el equivalente a siete meses del alquiler de su monoambiente. Preparó cajas, las hizo llegar a personas con las que había construido vínculos en redes y convirtió el lanzamiento en su primer acto deliberado de posicionamiento. El resultado fue una agenda llena de clientes durante un año, pero sobre todo logró crear relevancia y empezar a ocupar un lugar claro en la mente de su comunidad.

Aunque en contextos diferentes, estás mujeres dejaron de relacionarse con su proyecto como una posibilidad y empezaron a relacionarse con él como una responsabilidad elegida. Ya no estaban simplemente intentando construir una marca personal. Estaban haciéndose cargo de una empresa que habían decidido crear. 🔥

Cuando termine la tesis, me encantaría armar una edición en español para que esta investigación traspase lo académico, y llegue a más emprendedoras y profesionales. 

Todavía no estoy prometiendo un libro, jaja, perooo podría ser el principio. 😏

Primero quiero saber si este tema también despierta interés fuera de mi investigación y, además, entender qué enfoque podría hacerlo más valioso para quienes quieran leerlo.

¿Quieres ser parte de esta aventura?

Solo anótate a continuación y ayúdame respondiendo dos preguntas.